Seguridad Ciudadana

Antonio y Víctor, padre e hijo, patrullan juntos en la Policía Local de Cádiz

Antonio retrasó su jubilación y Víctor se incorporó al cuerpo con 22 años tras preparar la oposición durante un Erasmus en Pisa

Antonio y Víctor, padre e hijo, patrullan juntos en la Policía Local de Cádiz

Antonio y su hijo Víctor trabajan desde hace aproximadamente un año en la misma jefatura de la Policía Local de Cádiz y han llegado a patrullar como pareja en el litoral gaditano. Antonio acumula 35 años de servicio y decidió aplazar su jubilación para coincidir profesionalmente con su hijo. Víctor se incorporó al cuerpo con 22 años tras superar las oposiciones y es la generación más joven del equipo en el que sirven juntos.

Antonio lleva la mayor parte de su carrera en la Policía Local dedicada a distintas funciones y, en los últimos años, ha estado adscrito a la Unidad de Violencia de Género. Su trayectoria profesional y su experiencia en esa unidad son parte de la razón por la que ha sido reconocido entre sus compañeros. A pesar de la especialización y la exposición que conlleva su trabajo, Antonio optó por permanecer en activo para compartir turno con su hijo.

La trayectoria de Víctor hasta incorporarse al cuerpo combinó estudios y preparación de oposiciones. Durante el tercer curso de la carrera de Derecho cursó un Erasmus en Pisa (Italia) y allí empezó a preparar la oposición de forma online, compaginando teoría y entrenamiento físico en el gimnasio local. A su regreso a España intensificó la preparación, sometiéndose a entrenamientos y a la rutina de estudio exigida por la convocatoria.

Las pruebas físicas representaron un reto destacado en la preparación de Víctor. En Cádiz las bases exigían un mínimo de ocho dominadas y al principio no alcanzaba esa marca; además sufrió problemas como periostitis que le provocaron dolor y le obligaron a trabajar la recuperación. Pese a esas dificultades, completó las pruebas y aprobó las oposiciones, lo que le permitió incorporarse al servicio operativo del municipio.

La familia tuvo un papel activo en la etapa de preparación de Víctor. Sus padres le animaron desde el inicio y Antonio le acompañó a los exámenes que se celebraron en distintas localidades de Andalucía, incluidos pueblos de Málaga y de Sevilla. Víctor también recibió consejos durante la fase de estudio de un primo que ejerce en la Policía Nacional, y reconoce que esos apoyos fueron determinantes para mantener la constancia necesaria frente a la presión de la convocatoria.

La decisión de Antonio de retrasar la jubilación fue de carácter personal y profesional: su objetivo expresado era coincidir y compartir patrullas con su hijo antes de retirarse. Según relata, es el único miembro de su promoción que permanece en servicio activo vistiendo el uniforme, mientras sus antiguos compañeros se han ido jubilando. Mantenerse en activo le permitió cumplir la aspiración de formar equipo con Víctor en la calle.

Desde que coinciden en la jefatura han montado servicios ambos como pareja en jornadas concretas y su actividad habitual se centra en la vigilancia del litoral y las playas. En el desarrollo de esas patrullas atienden percances de bañistas, realizan labores preventivas y facilitan asistencia inmediata cuando es necesaria. La combinación de la experiencia de Antonio y la juventud de Víctor se aplica en intervenciones de distinta índole en el ámbito costero.

Su labor operativa ha abarcado desde la asistencia a ciudadanos con problemas en la playa hasta la gestión de incidentes de mayor gravedad. Ambos agentes han prestado primeros auxilios en múltiples ocasiones y, en al menos una intervención conjunta, abordaron una situación de violencia de género que requirió su intervención profesional. En situaciones que potencialmente podían ser delicadas, Antonio ha actuado también como apoyo cercano para su hijo en el servicio.

Preguntados por si trabajar codo con codo ha modificado su relación familiar, ambos señalan que su vínculo ya era estrecho antes de coincidir en la plantilla. Comparten aficiones y tiempo libre fuera del trabajo: tienen abono en el Cádiz C.F., practican piragüismo, disputan partidos de pádel y hacen caminatas por la sierra. En el círculo familiar, su afinidad profesional es recurrente en las conversaciones hasta el punto de que parientes les piden, en tono de broma, que hablen de otros asuntos en las comidas.

El apellido de Antonio tiene presencia en la jefatura y eso genera reacciones entre compañeros veteranos. Algunos bromean con Víctor preguntándole si llegará a ser tan buen policía como su padre, situaciones que el propio Víctor reconoce le generan cierta sensación de agobio. A pesar de esa presión externa, manifiesta su intención de esforzarse por estar a la altura del legado profesional que percibe en su progenitor.

En su trayectoria personal, Víctor combina la formación jurídica con el ejercicio policial; durante la preparación compatibilizó la carrera de Derecho con el entrenamiento exigido por la oposición. Antonio, por su parte, destaca la satisfacción que encuentra en tareas cotidianas del servicio, como ayudar a personas mayores, y transmite esa prioridad profesional a su hijo. Ese enfoque ético y operativo forma parte de la razón por la que ambos valoran poder patrullar juntos.

La coincidencia en la jefatura ha tenido consecuencias concretas en la organización de servicios: han podido compartir turnos en días concretos y actuar como pareja en el litoral de la ciudad. La situación actual es la de dos agentes en activo, padre e hijo, que combinan sus responsabilidades en la Policía Local de Cádiz con una relación personal ya consolidada y con un respaldo familiar que fue decisivo durante la fase de acceso al cuerpo.

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