La Policía Local de Plasencia ha despedido a Urko, uno de los perros de la unidad canina más reconocidos del cuerpo, tras su fallecimiento. El organismo ha recordado la trayectoria del animal y ha subrayado que fue "mucho más que un perro policía", al considerarlo compañero, amigo y ejemplo para la unidad.
El vínculo entre Urko y su guía se inició cuando el animal tenía apenas dos meses. Juan Carlos Gutiérrez, responsable de la unidad canina, decidió hacerse cargo de él con la intención de comprobar de forma personal si podía preparar a un perro para el servicio sin ayuda externa; Gutiérrez ha declarado que quería saber si era capaz de hacerlo solo.
Los primeros meses de adiestramiento no fueron sencillos: según su guía, Urko fue inicialmente "muy torpe" y tardó varios meses en madurar para las labores policiales. Durante esa etapa temprana sufrió una lesión en una de sus extremidades que requirió intervención quirúrgica compleja. La operación se realizó en la Facultad de Veterinaria de Cáceres con la participación de un especialista italiano y fue grabada para su uso posterior en las clases de la facultad.
Tras recuperarse de aquella intervención, Urko se incorporó plenamente al servicio y participó en numerosas actuaciones de la Policía Local en la ciudad. El cuerpo ha destacado su capacidad de detección, valentía y lealtad, y ha señalado que contribuyó a labores de seguridad, búsquedas e intervenciones desarrolladas en Plasencia durante sus años de actividad.
Con el paso de los años, los veterinarios detectaron en Urko una afección degenerativa en la columna que obligó a poner fin a su actividad policial. Gutiérrez explicó que, aunque el animal obedecía las órdenes, esa obediencia era "ciega" y que el perro "sufría mucho", por lo que los servicios veterinarios recomendaron su retirada del servicio activo.
Tras dejar de trabajar, Urko pasó a vivir como animal de compañía junto a Gutiérrez y su familia. La Policía Local ya había reconocido su trayectoria en el momento de su jubilación con un homenaje en el que también participó Jimmy, otro de los perros de la unidad que continúa con vida. Ambos animales fueron retirados de servicio al mismo tiempo tras sus años de dedicación.
La muerte de Urko motivó la emisión de un comunicado de la Policía Local de Plasencia en el que el cuerpo reconoce públicamente su trabajo y su huella en la unidad. "Su trabajo no siempre ha sido visible, pero su huella quedará para siempre en esta unidad y en el corazón de toda la Policía Local", señala el texto, que concluye con la despedida: "Gracias, Urko, por tanto. Descansa en paz, guerrero. Nunca te olvidaremos".
La trayectoria de Urko incluye tanto las intervenciones operativas como el papel simbólico dentro de la unidad canina, donde múltiples generaciones de agentes compartieron servicio con él. La historia del animal abarca desde su crianza y adiestramiento por parte de su guía hasta la recuperación de una intervención compleja y, finalmente, la retirada por motivos de salud.
El cuerpo policial ha mantenido el recuerdo de Urko como parte del legado de la unidad canina, que sigue en activo con otros ejemplares como Jimmy, mientras que la familia del guía asumió su cuidado tras la retirada del servicio.